Participar en las procesiones, aunque sea de la manera más decorosa, no es lo esencial de ser cofrade, Y sin lo esencial, cualquier ser, o cualquier institución, pierde la identidad y deja de ser lo que debe ser. Ser cofrade es mucho más que estar apuntado en la cofradía, pagar las cuotas y vestir el hábito los días de procesión. Conocer la verdadera dimensión de lo que significa ser cofrade nos ayuda a vivir más plenamente nuestra vida. Pero, ¿qué significa ser cofrade del Rescate?
Ser cofrade es definirse como cristiano y católico, por lo tanto, seguidor de las enseñanzas de Jesucristo.
Ser cofrade ha de suponer una incorporación activa a la Iglesia, ser católico practicante.
Ser cofrade es dar testimonio del Evangelio en nuestra vida diaria y servir al prójimo.
Ser cofrade es ser hermano con otros hermanos. Ello implica compartir, amar, acoger, aceptar, perdonar, confraternizar.
Ser cofrade es hacer de las procesiones una viva y coherente manifestación de fe.
Ser cofrade es acompañar al Señor del Rescate el primer viernes de marzo, el viernes de Dolores o el Lunes Santo, pero hacerlo también el resto del año, dejándose, a su vez, acompañar por Él.
¿Y tú, eres realmente cofrade?

